Ha sido un gran viaje. A las 6 de la mañana estábamos en el Prat. Todo era blanquiazul: banderas, bufandas, camisetas, gorras.. Todos entonábamos nuestros cánticos. Como siempre abuelos, padres, hijos, nietos y amigos juntos. Una gran familia. La familia Perica y, como dice nuestro himno, a pesar de las diferencias de edad, una sola generación.
Y por fin, después de dos aviones, ya estábamos en Glasgow. Ambos equipos tenían montada una gran fiesta en esta ciudad tan hospitalaria.
Llegaba la hora del partido y las dos aficiones marchaban juntas hacia el campo animando cada uno a los suyos.
Una vez en el campo, después de una pequeña presentación de la copa empezó el partido.
130 minutos. Después de 130 minutos de lucha por parte de nuestros valientes, arropados por una afición que puso la voz y el corazón, se decide el campeón con penaltis... Y fue ahí cuando se nos escapo la copa que tanto deseábamos. Fue un gran partido, digno de una final.
Y luego de vuelta a casa, con la cabeza bien alta. Fue una derrota, pero con sabor a victoria. A las 8 de la tarde pasadas volvíamos a estar en el Prat, con ganas de que llegue el domingo para estar al lado de nuestro equipo y hacerles saber que toda la afición les agradece y valora su esfuerzo. Y que para nosotros, son los campeones.
Quiero dar las gracias por varias cosas:
- Gracias a nuestros jugadores por habernos hecho partícipe de este sueño, llevarnos hasta la final y dejarse la piel en el campo demostrando que si no nos llevamos la copa fue sólo por mala suerte.
- Gracias a nuestra afición porque se demostró una vez más que somos la mejor afición de España.
- Gracias a la afición sevillistas por su humildad, amabilidad y deportividad.
FORZA MÁGICO ESPANYOL!!!!



